Regístrate y participa
INICIO
LA FUNDACIÓN
¿Qué es?
Nuestra Historia
Nuestro Presidente
Luis Donaldo Colosio
Nuestro Equipo
En tu Estado
En el Extranjero
PUBLICACIONES
Artículos
Plataforma
Cuadernos
Libro de la Semana
COMUNICACIÓN SOCIAL
Boletines
Multimedia
V. Estenográficas
FUNDACIÓN TV
¿Qué es?
Programación
JÓVENES
Cafe Colosio
Observatorio Universitario
CIBERNAUTAS
México Pregunta
Blogosfera
CONTACTO
Reformar el poder significa llevar el gobierno a las comunidades a través de un nuevo federalismo.
Marco Antonio Bernal: 31 de Agosto 2011
Una nueva forma de hacer política.
En los momentos que vive el país, hace falta preguntarse qué política y qué políticos son los que requiere México. Necesitamos una política moderna, en donde en lugar de polarizar se busquen los acuerdos que generen resultados positivos e inmediatos para los ciudadanos; se requiere de políticos que se acerquen cada día más a la gente, la escuchen con atención y se comprometan a encontrar soluciones viables a sus problemas. Si los políticos no se comprometen a ser más transparentes y a rendir mejores cuentas a los ciudadanos, inevitablemente la sociedad seguirá confundida, sin información veraz sobre las actividades que realizan sus gobernantes y, como consecuencia, se seguirá alimentando la desconfianza hacia ellos, pues piensan que no trabajan para mejorar las condiciones de vida de los mexicanos. La sociedad lo ha expresado de diversas formas y por diferentes medios: quiere que los políticos dejen de actuar de forma paralela al deseo ciudadano. Cuando se abren cauces para la participación, hombres y mujeres -que viven los problemas cotidianos de la inseguridad, el desempleo, la carestía de los bienes básicos, entre otros- tienen algo que decir; hace falta estar dispuestos a escuchar. Así, se hace indispensable hablar de los problemas de México con franqueza, no se puede tener miedo a exponer la realidad que se vive en los diferentes rincones del país, está ahí y no se puede negar, todo lo contrario, hay que encontrar soluciones. El uso de las redes sociales resulta un medio efectivo para escuchar y dialogar con la ciudadanía. Por este medio se pueden recibir los comentarios y preguntas de los ciudadanos y así dar respuesta a las que son sus verdaderas inquietudes, convirtiendo la relación del político con la sociedad en un ejercicio más dinámico y provechoso para ambas partes. En este esfuerzo por hacer una mejor política, el Senador Beltrones ha logrado acercarse a la sociedad en un ejercicio democrático haciendo uso de los medios electrónicos que hoy se tienen a la mano. El día de ayer presentó su informe de gestión como Presidente del Senado y lo hizo mediante un mensaje vía internet, además dio respuesta a todas las preguntas que los ciudadanos le enviaron por facebook, twitter, sms, mail, ya fuera de manera escrita o a través de un video. Las personas no dudaron en participar y felicitaron este mecanismo de rendir cuentas, el cual se aleja de la forma tradicional en la que un político hace un evento, con un amplio derroche de recursos, para otros políticos y no para explicarle a los ciudadanos qué, cómo, cuánto, por qué se ha hecho. El informe de ayer tiene la cualidad de ser el primero que hace un político mexicano exclusivamente por internet en forma de diálogo con la sociedad, abierto y sin censura, en el cual contestó todas las preguntas que le importan a la gente. Se habló con toda apertura, entre otras cosas, de la importancia de crear un proyecto de país basado en las ideas, cómo resolver la violencia, cómo hacer crecer la economía, la urgencia de tener organismos reguladores autónomos, la necesidad de mejorar la calidad y cobertura educativa, cómo crear oportunidades para los jóvenes, por qué necesitamos una reforma política, por qué son imprescindibles los mecanismos de participación ciudadana, la relevancia de combatir la corrupción, cómo enfrentar la delincuencia organizada. Nadie puede regatear el trabajo que ha desempeñado para sentar las bases de la modernización en las tareas políticas, con el interés de que este país tenga gobernabilidad e instituciones adecuadas a los nuevos tiempos; ha alcanzado múltiples acuerdos para que se puedan realizar las reformas que tanto urgen a México.
Ver más
Vicente Gutiérrez Camposeco: 29 de agosto
Felipe Calderón le fallo a México.
En la historia de México nunca habíamos contado con tantas ejecuciones, desempleo, falta de apoyo a la industria, Etc., y lamentablemente es Felipe Calderón el culpable; le declara la guerra al crimen organizado, casi 40,000 ejecutados son lo que va de los cuatro años del sexenio, es incontrolable e irreparable el daño y miedo causado para la sociedad mexicana y para el extranjero, porque cualquier persona de cualquier país ajeno a éste, sólo al ver las noticias de México queda aterrorizado. El problema ahora de esta nuestra gran nación y del presidente es que cada día es más inseguro, vivimos en un México donde ya no se puede caminar tranquilo por las calles. ¿En qué falló Felipe Calderón? Nos preguntaremos todos y cada uno de los mexicanos. Foreign Policy afirma en un amplio reportaje que Felipe Calderón falló en su estrategia de comunicación, y que el próximo presidente de México no sólo deberá enfrentar el reto de acabar con una guerra fallida, sino también el de rescatar a una nación con imagen de “narco Estado”. El gobierno federal contrató a expertos internacionales en imagen pública, cuenta, entre ellos al británico Simon Anholtm. Pero el gurú dice a la publicación que después de trabajar en 40 países durante 20 años, “nunca encontré un caso como el de México”. El gobierno mexicano “no escucha lo que la población pide”, resume la publicación especializada en asuntos de política exterior. Para la prestigiada publicación estadounidense, la situación de inseguridad se agrava cada vez más. Las masacres en estados como Durango y Tamaulipas, los narcobloqueos y ataques en Monterrey, los enfrentamientos entre las bandas criminales en Juárez y Michoacán, los lastimosos atentados contra la sociedad mexicana son más frecuentes. Incluso, señala la revista, el nivel de violencia podría afectar el financiamiento que EU le da a México. La masacre de 15 jóvenes en Ciudad Juárez, Chihuahua (México), ocurrida apenas la madrugada del domingo 31 de enero, las muertes de 53 personas en Monterrey, han calado caló en la sociedad civil mexicana, principalmente porque esta vez los sicarios atacaron a gente inocente, como ocurrió también en Morelia, Michoacán el 15 de septiembre de 2008, cuando gente al servicio de los cárteles del narcotráfico lanzó granadas de fragmentación en pleno festejo de la Independencia, con un saldo de ocho muertos. Quién no recuerda lo sucedido en el poblado de Creel, Chihuahua y otros muchos hechos aislados, en los que matones al servicio de los cárteles de la droga en México irrumpen en fiestas, bares, plazas comerciales o, de plano, protagonizan cruentas balaceras en calles y avenidas de distintas localidades de la República Mexicana, El presidente del empleo no sólo falló a toda la nación, no ha logrado sacar adelante al país de la crisis económica que se agravó con la de salud por la influenza que sepultó al turismo y comercio en general, ubicando a México en una situación muy complicada, destruyendo la planta productiva, generando un caos social y un México cada día peor. El luto no vasta señor presidente.
Ver más
Vicente Gutiérrez Camposeco: 22 de agosto
México igual que África en pobreza
Ante la mirada insostenible de millones de personas en el mundo sabemos que en el planeta Tierra hay un continente inmerso en la pobreza total, África emerge como la deuda pendiente de los derechos humanos. Olvidada y rezagada a la marginación ve a las generaciones de sus hombres, mujeres y niños desnutridos y enfermos. Además de ser la región más pobre del mundo, sufre las consecuencias de tener los índices más altos de contagio de SIDA. Más de 40 millones de personas viven con esta enfermedad, y la problemática se profundiza ya que el número de mujeres contagiadas está aumentando precipitadamente. Este continente se encuentra lejos de la industrialización y la modernización, con una población aproximada de 900 millones de personas, más de 300 millones viven en la pobreza absoluta. Las estrategias y proyectos que las naciones industrializadas presentan para “salvar” la región, han demostrado su falta de eficacia total. Es claro que este continente continuará siendo excluido y décadas de acciones improductivas han expuesto que para que existan naciones ricas, deben existir también naciones pobres. Muchas son las posibles explicaciones acerca de la pobreza en ese continente. Pero primero puntualicemos: preguntar por qué es pobre no es tal; el África es muy rica , tiene inmensos recursos, bosques, recursos hídricos, minerales, metales preciosos, tierras vírgenes, potenciales para una explotación agrícola y pecuaria , en fin, sin embargo, ha sido blanco de europeos quienes literalmente han explotado y exterminado esa región. En México las cosas no son tan diferentes, el desorden que deja el Presidente Calderón es inimaginable, la falta de estrategias eficientes gubernamentales tiene a nuestra nación al borde de una reacción social lamentable, la fallida guerra contra la inseguridad y el crimen organizado; además de las miles de muertes que ha costado, tiene al país sin empresas o comercios seguros, en consecuencia los capitales y grandes inversiones se están yendo. Mientras se mantengan los índices de inseguridad y narcotráfico al alza en nuestra nación, solapando a organizaciones criminales y la mediocridad gubernamental, refiero claro desde la corrupción hasta la miopía, el fracaso de los mexicanos continuará incrementándose, lo que seguramente condenara al país a una pobreza incluso más extrema que la de Somalia. Sin ser profeta en la tierra, con la actual “estrategia” de gobierno muy pronto podemos estar igual o peor que en África, los grandes capitales extranjeros y los propios nacionales dudan ya en México y sus autoridades…Que necesitamos o que debemos hacer los mexicanos para evitar que siga creciendo la inseguridad, el narcotráfico, la economía informal o el pago de derecho de piso?... Es pregunta.
Ver más
Marco Antonio Bernal: 26 de agosto
Realidades del Federalismo Fiscal
Como parte de la consulta del Programa para México en la Fundación Colosio tuvimos un encuentro con la Comisión sobre Federalismo Hacendario del PRI para profundizar en el diálogo sobre las necesidades que tienen los estados en materia financiera y la importancia de renovar el pacto fiscal. Se trata de un tema álgido que sin duda deberemos abordar en la Plataforma Electoral 2012-2018 en el Revolucionario Institucional. Quienes han encabezado la estrategia mediática de las últimas semanas en contra del PRI se rehúsan a comprender que para las entidades federativas es cada día más complicado hacer frente a los gastos en educación, salud y seguridad pública, principalmente, debido a que la federación les ha venido delegando mayores obligaciones sin darles más recursos económicos. El tema se ha centrado en exhibir que los priistas quieren más dinero para los estados, pero no han atendido la argumentación de por qué los estados se han venido endeudando. La dinámica que prevalece entre las entidades y el gobierno federal es muy inequitativa en la distribución de los recursos públicos, y sin embargo a este último se le hace fácil culpar a los estados de adquirir deuda para fomentar el desarrollo y cumplir con todas las demandas de los ciudadanos. El gobierno federal tiene ingresos como nunca antes y los estados siguen sin recibir más recursos. De 2006 a 2010, el presupuesto federal creció 32 por ciento en términos reales y el gasto federal que va a las entidades federativas sólo un 17 por ciento, generando un rezago fiscal para los estados que supera los 140 mil millones de pesos. A esto hay que añadir que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público distribuye a discrecionalidad y en algunas ocasiones a destiempo; en estas dos últimas administraciones ha operado con una amplia opacidad y existe desconocimiento de cuánto es lo que en realidad recauda. En los últimos años se les han ido recortando recursos a los estados de los diferentes fondos de inversión en infraestructura; la eliminación del Fondo de Infraestructura de las Entidades Federativas representa el caso más grave, pues en 2010 asignó a los estados 13,500 millones de pesos. También tomemos en cuenta que los estados actualmente aportan una considerable cantidad adicional de recursos propios para hacer frente a nuevas presiones de gasto que se deciden desde el gobierno federal. Por ejemplo, en 2006, la homologación de salarios del magisterio significó un aumento de 25 por ciento al sueldo de 8 de cada 10 maestros de educación básica en todo el país, mismo que se vieron obligados a financiar los estados. Lo mismo pasa con la aportación estatal del Seguro Popular o con el pago del ISR de los empleados públicos estatales, así como con las nuevas responsabilidades que han sido trasladadas a los estados en materia de seguridad y justicia. Todas estas han significado una presión financiera adicional superior a los 70 mil millones de pesos de 2006 a la fecha. El incremento de la deuda de los estados de 2006 a 2010, equivalente a 123 mil millones de pesos (a pesos de 2010), representa apenas la mitad de la suma de lo que los estados dejaron de recibir y del costo de las nuevas obligaciones de gasto, generadas como consecuencia de decisiones federales. Mientras el costo anual del servicio de la deuda contratada por las 32 entidades federativas entre 2006 y 2010 asciende a 10 mil mdp, el costo de la rezonificación del magisterio y del pago de ISR del propio magisterio estatal significa un monto cuatro veces superior a dicha cantidad. Además, de una manera engañosa el PAN exige a los gobiernos del PRI expliquen los niveles de violencia y muertes en los estados gobernados por este partido. Se trata de una actitud de cinismo toda vez que el gasto federal en seguridad pública de 2000 a 2011 aumentó 594 por ciento, mientras el Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública de los Estados y el Distrito Federal se redujo un 15 por ciento, a pesar de que los estados y municipios son responsables del 90 por ciento de los elementos de seguridad y justicia en el país. Así, es evidente que se tienen que plantear reglas claras sobre el federalismo hacendario. Tenemos que caminar hacia mecanismos de mayor transparencia y rendición de cuentas. La situación de alta dependencia que los estados tienen del gobierno federal debe cambiar, tienen que contar con mayores recursos para financiar todas las actividades que generan desarrollo, empleo, crecimiento económico…
Ver más
Oscar Pimentel: 26 de agosto
La obesidad, un peligro desdeñado
La obesidad de los mexicanos es un problema grave que representa un peligro para el futuro del país. El 70% de los habitantes presenta condiciones de sobrepeso y de estos el 30% son obesos. México es después de Estados Unidos, el país con mayor índice de obesidad en el mundo y el primer lugar de obesidad infantil a nivel mundial. De acuerdo con las cifras de la Secretaría de Salud, son ya 4 millones de niños entre 4 y 11 años de edad los que padecen esta enfermedad. El significado de estas cifras es verdaderamente preocupante. La obesidad es el origen de casi 200 mil defunciones anuales por las enfermedades que propicia, como la diabetes, hipertensión, enfermedades del corazón y cerebro vasculares. La diabetes es ya la primera causa de muerte en el país, la padece el 11% de la población de20 a79 años a nivel nacional y en los estados de la frontera con EUA la cifra se incrementa al 15%. México ocupa el noveno lugar mundial en cuanto al número de casos de esta enfermedad. Un estudio del Hospital Infantil de México realizado en niños y adolescentes de entre 4 y 18 años confirma el desarrollo de enfermedades crónicas que antes eran sólo propias de la edad adulta: el 16% resultaron obesos e hipertensos y el 50% ya habían desarrollado síndrome metabólico, caracterizado por altos niveles de colesterol y triglicéridos, antecedente inmediato dela diabetes. Deacuerdo conla Asociación Mexicanapara la Prevención dela Insuficiencia Cardiaca, el 38% de los niños mexicanos de entre 9 y 10 años padecen obesidad e hipertensión arterial. El dato es verdaderamente doloroso: ¿Cual es el futuro de estos niños? La obesidad es una pandemia a la cual, lamentablemente, no se le presta la atención necesaria. Una población con sobrepeso y obesa no puede construir una nación con una economía fuerte y competitiva y en esa medida, tampoco es posible erigir una sociedad con mejores niveles de bienestar. El desarrollo no es un propósito que podamos lograr en México mientras no se enfrente con decisión y de manera ampliamente compartida este problema. Lo primero que se debe tomar en cuenta es que la condición de sobrepeso y obesidad no es un asunto personal o únicamente familiar, como tramposamente argumentan algunos representantes empresariales, en una defensa mezquina de la libertad de mercado y en contra de regulaciones para la industria alimenticia. La dieta actual de los mexicanos en la que prevalece un alto consumo de sal, azúcares y grasas, es un patrón alimenticio que se ha impuesto por la fuerza de las empresas que operan en el mercado, ante la ausencia de políticas públicas que normen el mercado de alimentos y la propaganda mediática para proteger la salud de los consumidores, y que coadyuven a impulsar una mejor educación de las personas para la adopción de modos de vida saludables. En el trasfondo de lo que pasa hoy con nuestra manera de vivir – y de alimentarnos- está la transición de lo que fue nuestra sociedad tradicional, fuertemente influida por las costumbres de la vida rural, a una sociedad urbana que ha tenido que adoptar muchas formas nuevas de vida – y en este caso particular, también de alimentación – de manera acelerada y bajo la presión de grandes carencias económicas, necesidades de empleo, ingreso, ascenso social y adaptación al tipo de cultura modernizante que predomina en los centros urbanos. La dieta de los mexicanos está determinada por las presiones que impone la vida urbana y los patrones de consumo que se promueven en un mercado dominado por las grandes empresas trasnacionales. Lo que debe quedarnos muy claro es que una salud precaria de los mexicanos nos conducirá necesariamente hacia un mayor empobrecimiento. La obesidad, por tanto, es un peligro para el futuro de México. Urge colocar el problema de la obesidad como un tema prioritario de la agenda nacional, no sólo en el ámbito del gobierno en todos sus niveles, sino también en los frentes de la sociedad organizada, el sistema de salud, el sistema educativo y el sector productivo. De manera general, la respuesta a este gravísimo problema tiene que ver con la reflexión, hoy más necesaria que nunca, sobre el país que queremos construir para nuestros hijos y las próximas generaciones, sobre el tipo de sociedad que queremos ser en el futuro. Y de manera particular, tiene que ver con el enfoque de las políticas públicas, especialmente las de salud, desarrollo social, economía, educación, cultura y deporte. En materia de salud, por ejemplo, debe privilegiarse una serie de medidas que ayuden a prevenir las enfermedades y a reconvertir los modos de vida de las personas. De continuar con las actuales tendencias las finanzas públicas no podrán soportar la carga del costo de los tratamientos de las enfermedades asociadas a la obesidad: para el 2017 se podría requerir de un presupuesto equivalente a tres veces los recursos que actualmente se erogan en materia de desarrollo social. De no cambiar el trayecto que sigue el problema de la obesidad, no habrá hospitales, medicamentos ni personal suficientes para atender a los millones de mexicanos afectados porla pandemia. Nospodríamos enfrentar a la terrible realidad de ver disminuida la esperanza de vida en las próximas generaciones: el destino nos puede alcanzar. El reto debe asumirse de manera integral. Finalmente, la obesidad es un problema de salud, económico, educativo, social, en su más amplio sentido. Pero también es un problema cultural, reflejo de un modo de vida que debe atenderse en todas sus facetas y en todas sus expresiones. La tarea debe orientarse a fomentar en nuestra sociedad un nuevo modo de vida saludable, compatible con nuestras mejores tradiciones y expresiones culturales, con los avances de la ciencia y la tecnología, con una dieta equilibrada, la revaloración del deporte y la cultura física, la armonía con la naturaleza, el fortalecimiento de los lazos familiares y la recomposición del tejido social y comunitario.
Ver más
Aldo Campuzano Rivera: 26 de agosto
Lo que sí y lo que no
Estamos en un momento en el que muchos mexicanos creen que ya tocamos fondo y tengo una mala noticia: no es así, todavía puede empeorar la situación y los responsables seríamos todos los mexicanos. Ya tuvimos hace 3 años en el festejo de nuestra Independencia un granadazo en Michoacán, ahora a finales de agosto un atentado en el Casino Royale en Monterrey. Si esto no es terrorismo, díganme qué lo es. Vivimos en un verdadero e infructuoso fratricidio (qué es cuando un hermano mata a un hermano) los mexicanos están matando mexicanos, que terrible desgracia. La pregunta es cómo evitar esto. El análisis de temas complejos como el de la inseguridad debe partir de un sencillo paso: pensar en lo que ocupamos NO hacer y en lo que SÍ debemos hacer. Las autoridades deben tener agallas para luchar contra los criminales pero los ciudadanos debemos tener “huevos” para hacer lo que sí y no hacer lo que no. Es verdad que la lucha contra el crimen organizado no la decidimos nosotros, pero somos nosotros quienes la mantenemos al hacer lo que NO debemos hacer y somos nosotros quienes podemos acabar con ella si hacemos lo que SÍ debemos hacer. Les dejo una lista de diez cosas que sí y una de diez cosas que no. No son listas exhaustivas, son listas sencillas que no le exigen al ciudadano enlistarse al ejército o tener un arma y andar por la calle matando criminales. Son dos listas que nos dicen que debemos hacer lo que deberíamos hacer y que no debemos actuar como en tantas ocasiones actuamos, nada fuera de lo común o extraordinario. Lo que NO debemos hacer: 1. Pensar que en México hay buenos y malos y que ese es el fin de la historia. 2. Creer que porque uno no trabaja en el crimen organizado ya es bueno. 3. Echarle la culpa al gobierno (en sus tres niveles) y esperar que ellos resuelvan solos el problema. 4. Sentir que esta guerra ya está perdida, que no tiene sentido y que debemos negociar con el crimen organizado. 5. Quejarnos hasta más allá del cansancio. 6. Marchar para expresar exclusivamente nuestra indignación y pensar que por acudir a una marcha ya hicimos suficiente por México. 7. Rechazar la estrategia del Gobierno Federal sin proponer una alternativa. 8. Exigir la renuncia de nuestros gobernantes y creernos más capaces y machitos que ellos. 9. Pensar que crimen organizado únicamente significa narcotráfico. 10. Ser egoístas y decir: “yo no me meto con nadie por eso no me ha pasado nada”, o la diaria de “es problema de ellos”, qué tal la clásica “si le pasó algo es porque andaba en malos pasos”, o una más como “cada quien lo suyo, yo protejo a los míos y listo”. Lo que SÍ debemos hacer: 1. Darnos cuenta que los ciudadanos somos corresponsables de lo que pasa en nuestro país y actuar como tales. 2. Dejar de comprar piratería porque con ella el crimen organizado se financia (sí, con esa película de 10 pesos que crees no hacerle daño a alguien, les diste dinero para que compraran armas y mataran). 3. Ser concientes que si damos una mordida nos hacemos corruptos a nosotros y a los policías (y como nosotros los acostumbramos a recibir mordidas, aceptarán sobornos del crimen organizado y se involucrarán con ellos). 4. No se trata de buenos y malos, se trata de cumplir la Ley o no, así de fácil. Si caes en un acto de ilegalidad (léase crimen organizado), o bien, incumples un mandato de Ley (léase pagar impuestos) hiciste un mal a la sociedad y deberás pagarlo, seas bueno o malo. 5. Pagar nuestros impuestos correctamente. Le exigimos al gobierno que haga todo y no le damos con qué hacerlo. 6. Acudir a los foros de las autoridades y en lugar de gritar y protestar sin medida, presentemos propuestas de cómo creemos que se pudo evitar tal o cual tragedia. Así como participar en cualquier organización o espacio que promueva el debate y la generación de ideas. 7. Denunciar a los integrantes del crimen organizado, somos quienes sabemos dónde viven, qué carro traen, quiénes son; también decirle a la autoridad competente cualquier información valiosa o actividad irregular o sospechosa. 8. Saber que crimen organizado es terrorismo, acopio y tráfico de armas, delitos contra la salud, falsificación de dinero, tráfico de personas y/o sus órganos, corrupción de menores, trata de personas, narcotráfico, secuestros, robo de vehículos, lavado de dinero, negocios al márgen de la ley, etcétera. Y la lucha es contra todo eso, no sólo el narcotráfico. 9. Razonar nuestro voto, conocer a fondo las propuestas de los candidatos, las plataformas e ideales de los partidos políticos. VOTAR. Exigir transparencia a los ganadores y rendición de cuentas. Nosotros somos los que elegimos. 10. Pensar en los demás, cuidarnos entre todos. El asaltante de tu vecino será después tu asaltante, o peor aún tu secuestrador o asesino. El violador de “la prima de un amigo” será el pervertido que andará por las calles secuestrando, violando y matando quizá, a tu propia familia y amigos. Si todo fuera como esto, otro gallo nos cantara y en otro México viviríamos. Como dice una comadre mía: #serbuenoestámoda, o por lo menos, debería de estarlo. El cambio que México requiere está en que cambies tú, en que cambie yo. No es cuestión de percepción (como nos dice el Presidente Calderón), es cuestión de actitud, de ejercer valores diariamente (en lugar de conocerlos y practicarlos una que otra vez) y de muchos huevos para hacer lo que sí y no hacer lo que no. PUNTO Y APARTE: Nuevo León me recibió con los brazos abiertos para estudiar mi carrera y vio nacer al amor de mi vida; los mexicanos no te dejaremos caer. Hoy más que nunca me dueles en el alma #FuerzaMonterrey #FuerzaMéxico
Ver más
Guillermo Deloya: 25 de agosto
Todas unas damas
Patético y penoso, serían dos palabras que entre muchos otros adjetivos definirían el espectáculo hoy tan famoso de las dos damas que a base de improperios, insultos y manoteos lograron amedrentar a los oficiales que, en el esquema funcional dentro del sistema de seguridad mexicano, constituyen un primer frente preventivo de conductas delictivas e infracciones administrativas ciudadanas. El problema tiene raíces complicadas, lejos del sensacionalismo mediático y de la crucifixión en las redes sociales de los actores de este lamentable incidente. Podríamos afirmar que esta conducta es un reflejo de la percepción real que se tiene de las figuras de autoridad en nuestro país. Esta percepción dibuja un contorno deteriorado que se daña progresivamente con el tiempo; sencillamente no respetamos (porque muchas veces no nos dan los elementos) a quienes deberíamos de respetar. La figura del policía transmite la sensación de improvisación en el encargo cuando se tiene a la vista un acontecimiento como el observado. Todo este entramado tiene que ver con qué tanta efectividad tiene en su imperio la ley en nuestro país y qué grado de convicción genera el ciudadano para su cumplimiento efectivo. Esto nos llevaría nuevamente a reflexionar sobre los inevitables temas de idiosincrasia y cultura de la legalidad, así como también en su concepto genérico con la vigencia del estado de derecho en México. Y con lo presenciado es natural que sigan surgiendo diversas dudas acerca de la real existencia de un auténtico y consolidado Estado de Derecho en México. Si bien el país está organizado formalmente como una República democrática y existe un ordenamiento jurídico, esto es, una Constitución, así como un contenido normativo de leyes que según sus textos rigen la estructura y el funcionamiento del Estado, el problema es que no existe un Estado sólido, fuerte, autosuficiente, capaz de imponer el cumplimiento de la ley como criterio básico del orden social y económico. Lo que se ha tenido hasta ahora son arreglos políticos más o menos estables, con algún grado de eficiencia. Sin embargo, el problema es que durante los últimos dos siglos estos arreglos y la gobernabilidad se ha conseguido con frecuencia a costa de la ley. Estudiosos contemporáneos del caso mexicano consideran que la existencia de deficiencias e insuficiencias del marco normativo e institucional para las tareas gubernamentales en México abrieron espacios a la impunidad, a la arbitrariedad y a la proliferación de vicios que han minado la vigencia y consolidación del Estado de Derecho, socavando la credibilidad del gobierno y la confianza ciudadana por la incapacidad de respuesta de las instituciones, debido, entre otras razones, a la inexistencia de la rendición de cuentas. Estas apreciaciones minan día a día el sometimiento jurídico al cual el gobernado debe estar sujeto, sin que esto suene arbitrario así es como se estructura y punto. La demanda por un Estado de Derecho es una constante en la sociedad mexicana, pero, al mismo tiempo, su cumplimiento a través de los distintos principios, instituciones y valores vigentes que le dan sustento, no parecen gozar de la misma fortaleza que permitan advertir su pronta realización. Por el contrario, el conocimiento que existe de estos principios, o las percepciones existentes sobre el funcionamiento de distintos apartados de nuestra Constitución, dan cuenta de un Estado de Derecho débil, que no ha logrado construirse y funcionar de manera eficiente y legítima. Un ejemplo tan burdo es el de este par de ínclitas personalidades quienes a mansalva pueden vituperar y execrar sobre la figura de autoridad. ¿Se comportará igual “la negra” cuando visita los Estados Unidos?, ¿podría protagonizar una escenita similar en la 5ª avenida neoyorkina?..... son preguntas que me siguen avergonzando como mexicano cuando ensayo sus respuestas.
Ver más
Marco Antonio Bernal: 19 de agosto
Muchas atribuciones y poco presupuesto
En los últimos años, el gobierno federal ha buscado dar a los gobiernos estatales mayores responsabilidades en rubros como la seguridad, la salud y la educación, pero ha pasado por alto un tema fundamental; un incremento de responsabilidades debe ir acompañando de un aumento en los recursos que perciben las entidades. Los gobiernos federales encabezados por panistas han triplicado el gasto burocrático, han duplicado el número de plazas de mandos superiores y han aumentado en un 30 por ciento el gasto del sector público destinado a servicios personales, sin olvidar que de 2006 a 2011 el presupuesto de la Secretaría de Seguridad Pública aumentó 26 mil 843 millones 104 mil 867 pesos, es decir 409.4 por ciento. En su mayoría, aquellas áreas en las que el gobierno federal ha incrementado el gasto no son productivas, no generan por sí mismas más recursos o son sectores que en realidad no han dado muestra de resultados que justifiquen el alto costo que representan para los ciudadanos y los contribuyentes. Por cada peso del Presupuesto de Egresos de la Federación, los municipios reciben entre tres y cuatro centavos, el gobierno federal percibe aproximadamente 75 centavos, y los estados reciben el restante ̶ alrededor de 20 centavos ̶ . Es claro que el reparto de dichos recursos es completamente inequitativo. ¿Cómo pueden los gobiernos estatales hacer frente a las nuevas responsabilidades que le son transferidas desde la federación cuando solamente reciben 20 centavos por cada peso del PEF y además deben repartirlo entre las 31 entidades federativas y el D.F.? El verdadero federalismo fiscal contribuye al desarrollo de los estados y las regiones. Desafortunadamente, en nuestro país las entidades tienen una alta dependencia económica del gobierno federal, mismo que les otorga pocos recursos para dar respuesta a las demandas ciudadanas. Son los estados quienes tienen que satisfacer las necesidades de la población y quienes padecen el descrédito en caso de no cumplir. Las consecuencias de trasladar mayores responsabilidades a los estados sin darles más recursos se reflejan, por ejemplo, en que la descentralización de los servicios educativos ha generado enormes problemas pues son los estados quienes tienen que hacer los pagos de nóminas de maestros. Sucede lo mismo cuando el gobierno federal crea más hospitales pero no da los recursos para que se compren medicamentos o se pueda contratar a más médicos. O cuando culpan a los estados de no disminuir la inseguridad aunque no les dan los recursos económicos para hacerlo y así puedan contratar a más elementos de seguridad o crear cuerpos de inteligencia. Transformar a México requiere de una distribución más equitativa de los recursos públicos, de otra forma a los gobiernos estatales no les alcanza para promover el desarrollo económico, crear empleos, construir infraestructura, generar condiciones para que la gente salga de la pobreza. Sin embargo la deuda total de los gobiernos estatales suma apenas el 0.72 por ciento de la deuda que tiene el gobierno federal, la cual asciende a un total de 5 billones de pesos mientras que de 2006 a 2010, el gasto corriente del gobierno federal creció casi tres veces lo que creció la deuda de las entidades y el Distrito Federal. Hoy existe una gran presión sobre los gobiernos estatales tanto por parte de la población como por el gobierno federal. Es necesario encontrar un esquema de federalismo fiscal que permita a las entidades hacerse de mayores recursos para atender las nuevas funciones que le están siendo encomendadas y que a su vez les permita generar recursos propios que les faciliten el acceso a los recursos de los fondos federales. El federalismo fiscal es un tema que sin duda genera polémica, asimismo ha cobrado mucha importancia pues es uno de los pasos que México requiere dar para enfrentar los retos del desarrollo. Además que podría contribuir a una mejor distribución del ingreso y generar mayores oportunidades de desarrollo a partir del impulso de lo local.
Ver más
Oscar Pimentel: 16 de agosto
Jóvenes sin oportunidades: país sin futuro
El pasado 12 de agosto se celebró el Día Internacional de la Juventud y, como era previsible, hubo muchas referencias en los medios de comunicación y discursos oficiales para exaltar las grandes potencialidades de la juventud. Pero como en muchas otras materias, el gobierno no fue capaz de explicar porque no cumple ni avanza en sus compromisos para resolver los grandes problemas que enfrentan hoy los jóvenes mexicanos. Lo menos que se puede apreciar en esta postura evasiva ante la muy compleja situación en que se encuentra alrededor de un 30% de la población, es un alto grado de inconciencia y de cinismo por parte de las autoridades. El Secretario de Educación, quien presidió la ceremonia oficial, se encargó de fustigar a quienes critican lo que pasa en el país y que todo lo ven “negro” y con un alto grado de pesimismo. Seguramente, el Secretario cree que la existencia de casi 8 millones de jóvenes que no tienen empleo ni oportunidades de educación, es algo que se puede minimizar y que no tiene mayor relevancia para el desarrollo de México. No solamente no se cumplen los compromisos, sino que ahora se fustiga a quien lo señala. La verdad es que, contrario a lo que quiere propalar el gobierno para su conveniencia, la situación de los jóvenes es verdaderamente critica; a tal grado que la esperanza podría parecer ingenua. La falta de oportunidades para los jóvenes compromete seriamente nuestro futuro. No se trata de un grupo social cuya situación pueda ser independiente de la realidad nacional: el desempleo, la falta de educación y de oportunidades, las condiciones de pobreza, los problemas de drogadicción y de alcoholismo, las enfermedades emocionales y de transmisión sexual, y su alto grado de vulnerabilidad para ser incorporados a las redes del crimen organizado, son problemas muy serios que vendrán a profundizar la crisis que vivimos actualmente en prácticamente todos los ámbitos del quehacer nacional. Precisamente en este año de 2011 el porcentaje de jóvenes que pueden contribuir al desarrollo del país, llegará históricamente a su máximo nivel para luego comenzar a descender. Como se dijo antes, se calcula que casi 8 millones de jóvenes son “ninis”, que ni estudian ni trabajan. Prevalecen altos índices de deserción escolar motivados por la condición económica precaria de las familias; un alto índice de desempleo abierto con un 9.5 %; casi el 20 % de los jóvenes ha pensado en emigrar a los Estados Unidos; alrededor de 3 millones se encuentran en pobreza extrema; el 60% carece de servicios de salud y asistencia social, y; para la gran mayoría sus problemas más importantes son la falta de trabajo, la drogadicción y el alcoholismo. Como se puede ver el país tiene una deuda enorme con sus jóvenes. Nada muestra de manera tan palpable nuestro fracaso como mexicanos que la incapacidad para ofrecerles un futuro de certeza. Esto debería ser la mayor motivación para remover las inercias que se han implantado en nuestro sistema político y en la propia conciencia ciudadana (o en la ausencia de la misma), y percatarnos de la mezquindad, y en el mejor de los casos cortedad de miras, que ha invadido la conducción de los gobiernos y las instituciones. Percatarnos de que si no logramos establecer políticas públicas serias y responsables que atiendan a la juventud, acabáremos pronto de consolidar como definitivo nuestra condición de país sin futuro. Apremia que las diversas fuerzas políticas, las élites económicas y el propio gobierno, acuerden estrategias y políticas públicas de largo plazo para resolver los problemas de cobertura y calidad de la educación; ampliar el mercado de trabajo y las alternativas de autoempleo; fortalecer los sistemas de salud y asistencia social; impulsar un gran movimiento nacional de fortalecimiento cultural que involucre a los jóvenes como principales beneficiarios; rectificar la guerra absurda contra el narcotráfico, para rescatar a miles de jóvenes de sus condición de víctimas o sicarios, y; facilitar su acceso a las tecnologías de la información y la comunicación, entre muchas otras cosas. No debiera parecer exagerado afirmar que la modernización de México debe pensarse en función de las necesidades y de las aspiraciones de este importante y numeroso grupo de la población que son los jóvenes. Quienes aspiran a gobernar tienen en ello una tarea fundamental para darle sentido y rumbo al país. El gran reto es que los jóvenes puedan disfrutar de los beneficios de la educación, la ciencia, la información y la comunicación, y con ello acrecentar su autonomía para cambiar el mundo, reinventar la cultura y darle futuro a México.
Ver más
Guillermo Deloya: 10 de agosto
El próximo catarrito ¿tendremos kleenex?
Esto cabe afirmarlo ya que por más que se asegure que México está preparado para una posible recesión de la economía estadounidense, parece que la enfermedad será inevitable. El escenario es real, la reducción de la calificación aplicada por John Chambers de Standard and Poor’s, sobre la calidad crediticia de los Estados Unidos trae consigo un cúmulo de implicaciones y consecuencias inciertas para nuestro país. Aún cuando no se llegara al escenario de crisis, irremediablemente el ajuste será necesario. Vayamos por partes en nuestro análisis. Está en el aire un diagnóstico que pesa sobre las grandes economías, aquellas propias de los países con altos niveles de institucionalización o más claro, aquellas identificadas con los países ricos. Estados Unidos, Japón, España, Irlanda, Francia y Grecia podrían ser ejemplos inmediatos, pero sin duda, la peor marejada que aquejaría a México, tiene que ver con los destinos de la economía de nuestro vecino del norte. Sostengo que este nuevo episodio tiene que ver con varios antecedentes negativos, pero para efectos de un artículo, sería muy complicado adentrarse en ellos. Me concretaré a decir que no podemos dejar de pensar que esto es una secuela de aquella tan complicada batalla del 2008. Pero viendo hacia el futuro, tampoco podemos soslayar que estamos ante un problema mayúsculo. Estados Unidos entra a esta etapa con un déficit aproximado de 9.3% y una deuda que equivale al 101% de su PIB. Esto deja una primera lección básica: no se puede tener una economía sana cuando se gasta más de lo que se ingresa. Los antecedentes rayan en la irresponsabilidad en la conducción económica, concretamente en el reciente periodo presidencial de George Bush. Con un actual presidente Obama maniatado, el horizonte no es muy promisorio, muestra de ello es el comportamiento de los mercados, los cuales dicen los expertos que esos si no se equivocan. Estos nubarrones parece que sacudirán en los próximos días a nuestro país, a pesar del sobrado optimismo del Señor Secretario de Hacienda quien ha asegurado que eso no ocurrirá. Quizá se pueda pecar de optimista cuando se tiene un apuntalamiento en reservas de cerca de 200,000 millones de dólares y líneas de crédito abiertas en el FMI. Espero por el bien del país que las aseveraciones del Secretario sean ciertas, aunque me cuesta trabajo creerlas cuando sabemos de sobra del mimetismo que nuestra economía experimenta con los destinos de la norteamericana. Lo que llama la atención es que parece que como país nos estamos preparando exclusivamente para acolchonar los golpes que dejan las contingencias. Cabría reflexionar si no es por momentos deseable el incentivar el crecimiento y la solidez económica de mediano y largo plazo en vez de estar esperando que nos lleguen los golpes en seco. La inversión productiva de parte del monto con el que se cuenta en reservas en nuestro país, bien puede incentivar el desarrollo de mediano plazo que apuntale al país desde otra perspectiva. Y un componente adicional en este esquema. Es sabido que cuando se está inmerso en una espiral de competencia electoral, muchas veces la vista se nubla por la inmediatez con la que se está obligado a responder a los problemas, sobre todo cuando estos pueden significar una mella a las aspiraciones personales. Pero nuevamente estimado lector, espero que por el bien del país me esté equivocando. Espero que en vez de estar comprando kleenex tengamos en mente vitaminarnos y volvernos un cuerpo vigoroso y sano como país que más que remediar los catarros, tenga la fortaleza para brincarlos sin complicaciones.
Ver más
Samuel Aguilar: 3 de agosto
¿A dónde vamos?
Dice Daniel Innerarity, que “el futuro es una construcción que tiene que ser anticipada con cierta coherencia” (el futuro y sus enemigos. PAIDOS, Barcelona 2009), y si es así, no pocos mexicanos nos preguntamos ¿a dónde vamos?. Vivimos momentos muy difíciles en los temas sustanciales de la nación, y si en el presente o en el corto plazo no vemos mejoría, en el futuro es aun más difícil. En el tema de seguridad es claro que México vive la más grave crisis de que se tenga memoria, se habla de “más” de 40 mil muertos, pero eso ya tenemos varias semanas escuchándolo, así es que ¿Cuántos son “más”? y por otra lado también se han “descubierto” narcofosas en varias entidades de la República, después de la larga multicitada cifra de los 40 mil muertos, pero lo sustancial es escuchar al titular del poder ejecutivo reiterar una vez más su decisión de no cambiar la estrategia del Gobierno Federal en éste tema con los saldos ya enumerados, pero ¿Son los únicos saldos? ¿Cuántas madres con dolor hay en el país, cuántas viudas, cuántos huérfanos, cuáles son las repercusiones psicosociales de estos mexicanos? ¿Cómo impacta en una familia desde el punto de vista de la pobreza, la ausencia de ingreso, si la persona muerta era el sustento familiar? ¿Qué repercusiones, personales, familiares y sociales tendrá en el futuro que un niño abandone la escuela por falta de recursos económicos debido a que el padre ha sido asesinado? ¿Cuál es el número de empresarios del nivel que sea que se han visto obligados a cerrar su negocio por resultar imposible sostenerlo por la ola de violencia en su ciudad y por la imposibilidad económica de pagar impuestos al Estado y “cuota” a los criminales? ¿Cuántos empresarios han abandonado al país? ¿Cuántos mexicanos en el exterior que se preparaban estudiando posgrados ya no piensan regresar por la inseguridad en su patria? ¿Cuál es el costo que los ciudadanos hacemos a través de nuestros impuestos del gasto en salud en las instituciones públicas por atención a víctimas de esta violencia descomunal? ¿Cuál es el gasto que las familias de las víctimas han realizado en atención médica o en gastos de funeral? ¿Cuántos son los mexicanos que han muerto en esta “guerra contra el narcotráfico” decretada por el gobierno panista de Felipe Calderón siendo totalmente inocentes y señaladas como “daños colaterales” por el propio gobierno? Pienso que las preguntas pueden seguir, pero ¿Y las respuestas?; el Presidente dice que no hay alternativas, sin embargo, expertos, académicos, periodistas, familiares de las víctimas y organizaciones sociales y políticas entre otros han hecho propuestas, por ejemplo, la Fundación Colosio, el Instituto Republicano Internacional México, A.C. y la Asociación Nacional de Consejos de Participación Cívica, A.C. realizaron desde el pasado septiembre del 2010 el Foro “Violencia e Impunidad: Diálogo + Alternativas” cuyo propósito fue dimensionar las situaciones de violencia e impunidad que existen en el país y formular propuestas que contribuyan a una verdadera y eficaz política de Estado en materia de seguridad y justicia. En un espacio plural y con expertos, académicos, funcionarios públicos de las entidades federativas y del Distrito Federal, líderes sociales, políticos y periodistas pero. . . . con la ausencia del Gobierno Federal, porque aunque fue invitado no asistió ningún representante, el foro logró con gran éxito elaborar una serie de propuestas concretas y viables, mismas que fueron enviadas al Gobierno Federal, pero como dice el refrán popular “No hay peor sordo que el que no quiere escuchar”, ahora en la reunión de Chapultepec entre el ejecutivo federal y la “Caravana del Consuelo” volvimos a escuchar algo así como “sigo con mi misma estrategia porqué nadie me ha propuesto otra” ¿Será? Este negro período de la historia de nuestro país será recordado ni duda cabe como el tiempo en que los panistas en el poder carcomieran las instituciones e hicieron que el Estado fallara en su objetivo central: garantizar a los ciudadanos la seguridad jurídica, patrimonial y física.
Ver más
Juan Vázquez: 2 de Agosto de 2011.
¿Cuál es el México que quieres tener?
Cada uno de los más de 110 millones de mexicanos tiene un sueño, algunos otros tienen más de uno, y muchos sin lugar a duda los logramos cumplir o como mínimo tenemos la posibilidad de intentarlo. ¿Cuántos países nos pueden brindar la oportunidad de aventurarnos y soñar? México es un gran país. En este México que muchos critican, mis padres soñaron desde muy jóvenes poder aportar a nuestro país a través de la enseñanza, pudieron salir adelante y ser profesores exitosos como tanto anhelaban. ¿Cuántas historias de éxito conoces? Lo importante de ellas es contarlas, gritar a nuestros mexicanos que es posible soñar y más aún despertar dándonos cuenta que se han hecho realidad. Y si desde muy jóvenes soñamos, es trascendental hablar de la juventud. En México de acuerdo al Censo 2010 la mediana de la población es de 26 años, es decir 50% de la población mexicana es menor de 26 años, México es un país joven. Somos el bono generacional de jóvenes más grande en mucho tiempo, nuestro reto es enorme, definiremos el México que queremos tener. Hay grandes ventajas a nuestro favor, si la tasa de analfabetismo nacional es de casi 7%, en el rango de los 15 a 29 años casi es inexistente (1.9%) y pronto lo será. Imagina a más de 30 millones de ilusiones dirigidas hacia una misma visión, construyendo día a día un México mejor, creyendo en él. Volver a creer en México es sólo el primer paso, sin embargo es el más importante. En este gran país que nos ha tocado nacer, tenemos a toda una generación completa encendiendo diariamente un nuevo sueño, nos hemos dado cuenta que quejarse ya no es suficiente y hemos comenzado a participar. Hoy vuelve a creer en México.
Ver más
Marco Antonio Bernal Gutiérrez
Guillermo Deloya Cobián
Oscar Pimental Gonzáles
Samuel Aguilar Solis
Vicente Gutiérrez Camposeco
Aldo Campuzano Rivera
Juan Vazquez Sosa
Laura Reyna de la Garza
Mapa del Sitio
Politicas de Prívacidad
Términos de Uso
Julio Verne 51, Colonia Polanco Delegación Miguel Hidalgo, CP 11560 México, Distrito Federal
Tels (55) 5281 4344, (55) 5282 1085 y (55) 5282 3303